El perdón de una de las herramientas de liberación emocional y energética más poderosas que existen. Es por eso que son muchas las corrientes filosóficas y escuelas espirituales que inciden en la importancia de perdonar para liberarnos del peso de las emociones y de las situaciones de dificultad en la vida.

El Judaísmo,  Cristianismo,  Budismo e Islam, cada una de ella desde una perspectiva diferente, nos invitan a perdonar a nuestros semejantes para elevarnos espiritualmente y ser más felices.

Si estáis familiarizados con el Ho’oponopono, un sistema tradicional hawaiano de sanación, os resultarán familiares sus oraciones Lo siento, Perdóname, Gracias, Te amo.

La mayor dificultad a la hora de realizar este ejercicio es nuestro ego, nuestra mente racional y pensamientos, que intentaran impedirnos que nos liberemos de las emociones negativas.

 

Perdonar no es sencillo

Por muy difícil que resulte perdonar en ciertas ocasiones, el perdón no trata sobre lo que la otra persona ha hecho o si realmente se arrepiente del posible ‘‘daño’’ que nos ha causado. El perdón habla sobre seguir adelante felices independientemente de lo que haya sucedido.

Es importante que quede claro que perdonar no es mantener una relación de forma forzosa. Podemos perdonar la infidelidad de una pareja para trascender el rencor y seguir adelante, pero eso no significa que mantengamos el vínculo, ni que nos relacionamos con esa persona como si nada hubiese sucedido.

 

 

Meditación para el perdón

1. Encuentra un lugar tranquilo en el que tumbarte o sentarte cómodamente. Yo realizo este ejercicio tumbado, ya que me resulta más fácil visualizar y dejarme llevar por las emociones.

2. Una vez te sientas cómodo/a, cierra los ojos, respira profundamente y pon las manos en tu corazón. Activar el centro cardiaco supone conectar con nuestro mundo emocional, nuestras emociones; partes de dolor que hay por sanar y que podemos estar bloqueando desde hace tiempo.

3. Ahora pide a tus guías y al mundo espiritual que te ayuden a perdonar a todas aquellas personas con las que no estás en paz, pueden ser personas con las que ha habido un conflicto reciente o puede que hace mucho tiempo que sucediera esa situación de tensión. Nos abrimos a recibir información consciente sobre aquello que nos queda por resolver.

4. En esta parte del proceso es importante dejarnos llevar por el inconsciente, puede que yo piense que es prioritario perdonar a una determinada persona, pero puede que no esté preparado/a para hacerlo y que en la pantalla de mi mente aparezca otra persona a la que no pensaba que tuviera que perdonar. Acepto lo que venga sin resistencias, sin cuestionar lo que aparece.

5. Una vez vea claramente a la persona en la pantalla de mi mente o sienta esa energía, permanezco en ella y digo en voz baja o mentalmente. Te perdono, te perdono, te perdono y te pido perdón, te pido perdón, te pido perdón.

6. Hecho esto, dejo que la energía se libere y me dejo llevar por las imágenes que vengan y/o emociones. Lo habitual es sentir un peso que se va o una sensación de profunda paz y liberación. También pueden aparecer sentimientos de tristeza que necesitábamos experimentar para liberarnos.

7. Ahora nos abrimos a recibir más impulsos. Puede que aparezcan otras personas con las que hacer el ejercicio. No olvides mantener las manos cerca del corazón.

8. Una vez acabado el ejercicio regresamos a la conciencia del día a día poco a poco, cuando sintamos que el proceso ha terminado y hemos soltado aquellos que estábamos preparados/as para soltar en este momento.

9. Ahora disfruta de saber, que haya pasado lo que haya paso con esa(s) persona(s), tu vida sigue, has transformado ese dolor eres feliz y estás libre de cualquier carga energética que pudiera generarse. ¡Celebra este momento como más lo desees!