Es común escuchar que la enfermedad es para muchos una gran maestra. Este es el caso de las personas que experimentan una dolencia física o mental y deciden emplear esta circunstancia como una oportunidad para un cambio o evolución.

Cada vez son más los estudios que respaldan que las enfermedades no son una simple circunstancia adversa por la que sentirnos desgraciados/as y envidiar a las personas sanas. Las enfermedades pueden ser una gran oportunidad para conocernos, investigar sobre nuestro cuerpo, nuestras emociones, sobre las causas más profundas del dolor y de la experiencia humana.

 

Mi caso personal

Este fue mi caso. Desde los 23 años (ahora tengo 34) mi sistema digestivo ha sido una brújula que me ha orientado sobre aquellas cosas que eran buenas para mí y cuáles no: alimentos, experiencias, personas, hábitos, etc.

A medida que indagué en los síntomas de mi dolencia me di cuenta de que la enfermedad y sus manifestaciones van más allá de lo físico. Después de un sinfín de estudios médicos convencionales sin llegar a ninguna conclusión, di con un naturópata y nutricionista que me enseñó todo aquello que a día de hoy comparto para mejorar la salud a través de la alimentación y el estilo de vida.

Me resultó increíble descubrir cómo cambiando mis hábitos de vida: alimentación, ejercicio, horas de sueño, movimiento, gestión emocional e incluso espiritualidad; mis síntomas desaparecían.

 

 

La importancia del bienestar físico

Hoy día, mantengo ciertos hábitos que sé que propician mi bienestar físico y sigo teniendo en cuenta aquellas cosas que me perjudican a la hora de tener buenas digestiones y sentirme con la energía más alta.

He conseguido una conexión muy profunda con mi cuerpo que me lleva a interpretar cada señal, cada estímulo, cada información que recibo de él. El cuerpo puede ser un mapa sobre nuestra experiencia en el mundo que ni os imagináis. Solo hay que darnos tiempo para escuchar lo que quiere decirnos y seguir las señales que nos da.

El cuerpo y sus manifestaciones (sensaciones) son la forma más honesta de comunicación que tiene nuestro inconsciente para transmitirnos información. Ignorar los síntomas y sensaciones iniciales que nos da el cuerpo nos llevará inevitablemente a padecer enfermedades más graves o a consecuencias con solución aún más difícil.

En este artículo me gustaría aportar algunos consejos sobre salud y estilo de vida que me han servido en mi camino para reconciliarme con el padecimiento físico y evolucionar como persona, llegando hasta el punto de entender realmente qué es lo que mi cuerpo quiere decirme cuando los síntomas aparecen.

 

 

Cada cuerpo es único

Antes de compartir una pequeña dinámica que puede servir para iniciaros en la mejora de la salud a través de la alimentación y el estilo de vida, es importante mencionar algunos conceptos que considero fundamentales sobre la salud, la enfermedad y el cuerpo.

  • Cada cuerpo es único; aunque a una persona le funcione estupendamente tomar un cierto remedio puede que el efecto en mi cuerpo no sea el mismo que para otra persona
  • Además de la medicina alopática occidental, la medicina natural y la alimentación han demostrado ser grandes aliadas para mantener la salud y el bienestar en personas con un gran número de patologías.
  • El estilo de vida moderno tiene un impacto en la salud que tiende a minimizarse. El estrés, la mala alimentación, la exposición a tóxicos, el sedentarismo y muchos otros hábitos hacen que las personas enfermen sin que sepamos cómo sucede ese proceso de deterioro por nuestro estilo de vida.
  • Tú eres tu verdadero sanador/a. No hay ningún médico, psicólogo, terapeuta, homeópata o persona que pueda conocer mejor tu cuerpo que tú mismo/a. Por supuesto que hay muchos profesionales entregados a mejorar la salud de las personas en diversos ámbitos que pueden ayudarnos, pero la enfermedad es un acto de responsabilidad sobre el propio cuerpo y sobre la propia vida.

Solo tú puedes curarte y sabes cómo hacerlo, ya que de forma más profunda tu cuerpo o tu mente han elegido pasar por esa experiencia para que realices cambios, para que evoluciones o para que aprendas algo en esta vida. Delegar tu poder personal sobre el proceso de curación es un acto de irresponsabilidad. Eso no quita que decidas que una persona con experiencia te acompañe en el proceso.

 

 

Dinámica para mejorar el nivel de energía

Ahora me gustaría dar información más específica sobre qué hacer si se desea mejorar la salud empleando métodos integrales y/o holísticos.

Lo primero que os propongo es una sencilla dinámica que os ayudará a identificar algunas áreas en las que podéis realizar cambios para mejorar vuestro nivel de energía. Cualquier patología incide en nuestro nivel de energía vital, al estar enfermos/as estamos más cansados/as y desvitalizados/as y muchas veces desconocemos las causas; el cansancio que se mantiene en el tiempo también puede ser un síntoma de que algo no va bien en la relación con nuestro cuerpo.

Os invito a tomar un papel en blanco (o de cuadrícula) y a colocarlo en posición horizontal (a lo ancho).

1. En la mitad de la página haréis una línea divisoria para crear dos listas, una a la derecha y otra a la izquierda, tal y como se muestra en esta imagen:

2. En la parte derecha del folio, escribiréis el título Diez cosas que me quitan energía y rellenaréis la lista con 10 cosas (o las que se os ocurran) que os quitan energía en el día a día. Puede ser cualquier cosa: personas, trabajos, actividades, hábitos tóxicos, alimentos. No quiero dar demasiadas ideas para no condicionar el ejercicio. Hacedlo de forma autónoma y libre, sin pensar demasiado, simplemente escribiendo lo primero que os venga a la mente una vez os formuléis esa pregunta.

    3. Una vez hayáis completado esta parte de la lista, podéis rellenar la parte izquierda del folio con Diez cosas que me dan energía. Igual que con la otra lista, intentamos no pensar ni intelectualizar el proceso, sino volcar información libre y espontánea que vaya apareciendo en nuestra conciencia y que plasmamos sobre el papel.

      Cambiar para sentirnos mejor

      Esta lista es importante tenerla a la vista en el día a día hasta que consigamos mejorar nuestro nivel de energía y ser capaces de ir realizando cambios que nos hagan sentir mejor y más vitales y conectados con nuestra experiencia en el mundo.

      4. Para completar el ejercicio podemos escribir en un folio o cuadrícula una página respondiendo a dos preguntas ¿De qué me doy cuenta y cómo me siento con estas dos listas?

      Una vez hayamos redactado esa página que acompaña a nuestra lista, habremos llegado a conclusiones sobre cosas que muy probablemente debería implementar en mi día a día o abandonar para sentirme mejor y aumentar mis niveles de energía (quizá dejar de fumar o tomar más el sol, etc.).

      5. Para concluir y solo si queremos llevar el trabajo a un tercer nivel de profundidad, podemos crear una lista llamada ¿Qué cosas puedo hacer para aumentar mis niveles de energía?

      Acciones concretas

      Aquí hablaremos de acciones concretas que vamos a emprender para dar forma al cambio. Esta es una manera de comprometernos con el proceso y hacerlo posible, no vale solo con identificar qué cosas me dan y me quitan energía, sino que para que el cambio se dé debo buscar la forma de implementar ciertos cambios en mi día a día.

      Mi recomendación es que tengáis esta lista y la primera que hemos creado a la vista durante algún tiempo. Nuestro inconsciente recibirá esta información cada vez que pasemos por la cocina y veamos la lista (si la ponemos en la nevera) o por el espejo de nuestro dormitorio, si vemos la listas antes de ir a dormir. Así será más fácil que nos sintamos impulsados/as a abandonar aquellas cosas que nos restan energía y a potenciar aquellas cosas que sabemos que nos hacen bien y nos dan vida.

      Si queréis profundizar sobre las conclusiones de esta dinámica, podéis hacerlo en sesión individual de mi terapia 4 niveles en la que se trabajan diferentes áreas para alcanzar un nivel óptimo de bienestar en la persona.

      Animaos a probar este ejercicio y comentadme qué resultados obtenéis.

      ¡Saludos!