En este artículo me gustaría hablar sobre la mátrix holográfica. Se escucha mucho hablar sobre este concepto, pero no todos sabemos claramente lo que es.

Cuando hablamos de la mátrix holográfica, nos referimos a una teoría en la que se considera que la realidad del mundo que percibimos los seres humanos no es más que una proyección holográfica de nuestra propia conciencia. Es decir, una ilusión.

Desde la antigüedad han sido muchos los ejemplos de historias o referencias a la condición ilusoria de la existencia humana o de nuestra experiencia, así como los ejemplos de que hay algo divino o metafísico que es Creador de nuestra realidad.

Pensemos por ejemplo en el mito de la caverna, de Platón, en el que se habla de cómo los seres humanos permanecemos esclavos de una caverna de la cuál solo conocemos las sombras proyectadas por el fuego en una pared. Al final de esta alegoría un hombre consigue liberarse de sus cadenas al descubrir el sol y salir de la caverna rompiendo así con la ilusión.

 

Los orígenes de la mátrix

 

En el hinduismo “maia” es el nombre que recibe la imagen ilusoria del mundo que percibimos los seres humanos al centrarnos exclusivamente en la materia sin ver lo que hay más allá. Es cometido para el ser humano liberarse de la ilusión y romper así con el ciclo de encarnaciones y el karma.

También en el budismo, el taoismo y la cábala se mencionan conceptos similares a la mátrix holográfica, siempre haciendo referencia a la cualidad ilusoria del mundo y a cómo los seres humanos podemos quedarnos atrapados en esta “mátrix”.

En época contemporánea el rastafarismo habla de ‘‘babylon’’ para referirse a los gobiernos, las instituciones y corporaciones de creación humana que se oponen a las leyes divinas y a la creación.

El concepto lo encontramos también en la cultura popular y está relacionado con la famosa película de 1999 de las hermanas Wachowski “The Matrix”, en la que se narran las aventuras de diversos personajes que salen de una simulación llamada mátrix para experimentar el mundo real.

 

 

¿Qué es la mátrix holográfica?

Para observar estos mitos con una mirada actual, podemos pensar que la mátrix holográfica son un conjunto de estructuras que existen en nuestro mundo y que condicionan fuertemente la experiencia humana: los estados/gobiernos, las corporaciones, los ejércitos y la policía, las religiones, los medios de comunicación, la industria farmacéutica y alimentaria, la industria del entretenimiento y un inmenso etcétera.

Estos poderes de la mátrix controlan los medios productivos y las instituciones: la distribución de alimentos, la prensa y la opinión pública, el conocimiento y saber humano a través de la educación. La economía y la política, el sistema judicial, la salud y la sexualidad, la tecnología, la ciencia…

No hay ningún aspecto de la existencia humana en un país occidental que no esté fuertemente condicionado por este entramado de estructuras existentes en nuestro mundo y que sirven para controlar y mantener al ser humano limitado en su experiencia.

Pero entonces, ¿la mátrix es buena o mala? La mátrix es muy útil para ciertas cosas, ya que nos proporciona un confort y una comodidad material y seguridad que nos permite alimentarnos y vivir una vida sin preocupaciones a cambio renunciar a nuestra libertad personal. 

 

Liberarnos de la ilusión

Lo interesante de este asunto y algo sobre lo que que todas las teorías sobre la mátrix de la historia han puesto énfasis es que para poder evolucionar como seres humanos y convertirnos en verdaderos creadores de nuestra vida y nuestro mundo debemos liberarnos de esta ilusión. La mátrix son estructuras que limitan nuestro poder y nuestra capacidad de crear un mundo diferente y dentro de esta jaula para el alma nunca podremos ser felices.

Si nos adaptamos a estas estructuras, simplemente nos limitaremos a repetir patrones y prácticas sociales que impiden nuestra expansión y potencial. Seremos meros autómatas de una sociedad que nos induce a nacer, alimentarnos, producir, reproducirnos y morir.

La mátrix holográfica quiere que pensemos que el mundo es simplemente lo que podemos percibir con los sentidos y pensar con la mente, nuestras emociones y sensaciones corporales quedan denostadas. Los seres humanos somos profundamente intuitivos y creativos, así como colaborativos y amorosos. La mátrix claramente no tiene interés en que nos experimentemos como nada de eso.

Ahora bien, os preguntaréis,

 

 

¿Cómo puedo liberarme de la mátrix holográfica?

Ya me he dado cuenta de que lo que dices es cierto, llevo toda mi vida pensando en ello pero, en la práctica: tengo un trabajo de 40 horas a la semana que me hace infeliz, pago 1200 euros de alquiler por una ratonera en una gran ciudad, apenas consigo ahorrar para poder permitirme algunos caprichos y vivo endeudado hasta las cejas para poder pagar el coche, el móvil, ropa, viajes, etc. Siento que he venido para llevar a cabo un propósito vital mayor y cambiar el mundo pero, me limito a adaptarme a lo que ya existe por miedo a quedarme solo y ser considerado ‘‘extraño’’.

Esta situación es la vida de muchas personas dentro de este sistema ilusorio, ya que existe un interés propio en que sigamos alimentando con nuestro tiempo y energía estas estructuras, si no la mátrix holográfica desaparecería dando lugar a una realidad nueva.

Para que vivamos desconectados de una verdadera conexión espiritual que podría liberarnos como individuos, la mátrix nos enseña “lo que es Dios” a través de las religiones y “lo que es el mundo” a través de la ciencia y no espera que cuestionemos esos sistemas de creencias sino que nos limitemos a validarlos aunque contradigan nuestras vivencias.

 

No obstante, tengo una buena noticia: de la mátrix se sale.

Esto es lo importante, el primer paso de darnos cuenta de que existe una mátrix holográfica, un mundo ilusorio o simulación que nos manipula fuertemente desde que nacemos para incorporar ciertos ritos sociales y prácticas que sirven para perpetuar estructuras de poder que controlan nuestra realidad.

Aunque suene a teoría conspirativa, si no somos conscientes de que la mátrix existe nunca nos liberaremos, seguiremos pensando que el problema son los demás, mi jefe, mi sueldo, mi ex, la inflación, etc.

Para salir de la mátrix hay que hacerlo desde dentro. Observándonos, conociéndonos, cuestionando lo que vemos y pensamos en todo momento sin dejarnos influir por lo que las diferentes estructuras que componen este holograma quieran hacernos creer.

Más allá de la mátrix hay dos elementos liberadores de suma importancia: la naturaleza y la espiritualidad. Estos dos aspectos por sí solos pueden servirnos de lanzadera para liberarnos de estas estructuras opresivas y vivir más plenamente y felices.

Un aspecto esencial para liberarnos de la mátrix es el sentir. Este mundo ilusorio se sostiene a través de nuestro pensamiento, son nuestras emociones y el amor y la compasión entre los seres humanos y hacia todas las cosas lo que nos sirve para trascender esta “jaula para el alma”.

¿Y el amor por qué? Pensaréis. Por una sencilla razón, el sistema que controla actualmente el mundo se fundamenta en el miedo y el control. Si amamos nuestra experiencia y reconectamos con el amor de la Creación podemos elevarnos y trascender este “teatro” o “juego”.

Las referencias a la mátrix holográfica en la literatura y la filosofía son incontables, acabo de recordar el mismo mito en Calderón de la Barca “La vida es sueño” o en el teatro mágico de Hermann Hesse en el “El lobo estepario”.

La clave para liberarnos de esta simulación es elevar nuestra vibración. Veamos cómo hacerlo:

Cosas/hábitos que elevan nuestra vibración y nos ayudan a salir de la mátrix holográfica

1. Comer alimentos frescos y orgánicos/fruta y verdura

2. Beber Agua mineral de calidad y/o alcalina

3. Favorecer el Contacto con la naturaleza, vivir cerca del campo/en contacto con la Tierra.

4. Tener Trabajos y aficiones que nos expanden, nos hacen felices y están relacionados con nuestro propósito.

5. Hacer Meditación y/o tener conexión con nuestro Ser. Pasar tiempo a solas y sin distracciones para sentirnos y abrirnos a insights o informaciones de nuestra parte más elevada.

6. Potenciar vínculos sanos y de calidad: reír, disfrutar y pasarlo bien con personas que nos nutran y con las que exista una relación de corazón.

7. Cuestionarlo todo: la ciencia, la medicina, los medios de comunicación, las religiones. Encontrar nuestra propia verdad nos hará libres.

8. Abrir el corazón, escucharlo y tener el valor de seguir sus pasos.

9. Ayudar a los demás sin esperar nada a cambio, realizar actos de servicio por el simple placer de ver a otro ser humano mejorar su vida.

10. Leer libros sobre espiritualidad, desarrollo personal, técnicas de sanación y autoayuda.

11. Practicar una sexualidad consciente, sin compulsiones ni condicionamientos, con “amor”.

12. Utilizar cristales o gemas: cuarzos, amatista, etc. e investigar sobre ellos y sus poderes curativos.

13. Utilizar sahumerios para limpiar nuestro campo energético (salvia blanca, romero, ruda).

14. Tomar el sol unos 20 minutos al día o lo que sintamos que nos hace bien, sin exponernos prolongadamente a los rayos ultravioleta.

15. Practicar la gratitud. Sentirnos agradecidos por cosas de la vida nos ayudan a elevar nuestra vibración y trascender la ilusión del mundo.

16. El reiki y otras técnicas energéticas de sanación para liberar bloqueos.

17. Hacer yoga o estiramientos para liberar tensiones.

18. Hacer terapia: que otra persona nos acompañe a liberar emociones y conocernos mejor.

19. El journaling o escritura terapéutica: volcar nuestras emociones sobre el papel para producir cambios en nuestro estado de ánimo y anotar nuestros descubrimientos y avances.

20. Afirmaciones: utilizar afirmaciones positivas para transformar nuestras creencias y pensamientos.

21. Trabajar sobre el/la niño/a interior para conectar con nuestras emociones, deseos y sueños y sanar traumas del pasado.

Hay un sinfín de cosas que podemos hacer para sanar y salir de la mátrix, estas son solo algunas ideas.

    20 cosas que nos mantienen “retenidos” dentro de la mátrix holográfica y nos impiden avanzar.

    1. Comer alimentos procesados y sin vida, con aditivos, azúcares, etc.

    2. Beber agua de mala calidad: del grifo, con cloro, etc.

    3. Pasar tiempo encerrados en una oficina, en casa o en una ciudad sin ir a la naturaleza.

    4. Vivir en modo supervivencia: trabajar en algo que nos hace infelices para pagar facturas y aun así no conseguir ahorrar nada.

    5. Vivir de forma inconsciente sin saber por qué hacemos las cosas y sin darnos cuenta de nuestros pensamientos y emociones. No tomarnos tiempo a solas ni para meditar/relajarnos.

    6. Tener relaciones tóxicas con otras personas que nos dejan sin energía, nos hacen sentir mal y que mantenemos simplemente por no estar solos/as.

    7. Defender “a capa y espada” las ideas, conceptos y creencias de la “sociedad convencional”. Lo que se supone que debemos ser, lo que debemos hacer. Basar nuestras decisiones y nuestra vida en lo que “se supone que es correcto” y seguir a la masa.

    8. Vivir para trabajar y para el propio beneficio, simplemente aspirar a tener cosas que no necesitamos olvidándonos de que vivimos en sociedad y que también hemos venido para dar y recibir ayuda desinteresada.

    9. Ver la televisión o pasar el día consumiendo contenido por puro entretenimiento para evitar sentir nuestras emociones y darnos cuenta de que en lo más profundo de nuestro ser no somos felices.

    10. Masturbación o sexo casual para aliviar tensiones.

    11. Quejarnos. Pasar todo el día sintiéndonos una víctima de las circunstancias que vivimos en vez de intentar cambiarlas o aceptarlas.

    12. Falta de higiene personal y energética. No limpiarnos de energías ajenas al final del día y no ser conscientes de que en todo intercambio personal hay un intercambio de energía también.

    13. El sedentarismo. Pasar el día en la cama o el sofá sin hacer nada y sin vivir en el presente (estando aquí).

    14. El alcohol o drogas. Nos mantienen desconectados de nosotros/as mismos y hacen daño a nuestro cuerpo.

    15. Las adicciones de todo tipo: tabaco, café, comida, sexo, juego, tecnología, comprar, etc.

    16. Trabajar todo el día sin dedicar tiempo a cultivar nuestras relaciones, nuestro amor propio.

    17. El estrés y la mala gestión emocional. No conocer nuestra historia, nuestras áreas de mejora y fortalezas.

    18. Endeudarnos: comprar cosas a plazos, quedarnos en trabajos que nos hacen infelices para pagar coches, casas, móviles. Vivir endeudados permanentemente.

    19. Aislarnos de los demás. Recluirnos y evitar las relaciones auténticas y que nos dan valor como personas.

    20. No escuchar a nuestro cuerpo y nuestras emociones. Vivir en “piloto automático”.

    Dicho esto. ¿Qué pastilla vas a elegir? ¿La pastilla roja o la pastilla azul?